• Cien años de pacientes desatendidos
Durante el año 2009 se conmemora el centenario del descubrimiento por parte del médico brasileño Carlos Chagas de la enfermedad que lleva su nombre. En 1909, el Dr. Chagas comunicó al mundo científico la existencia de una nueva enfermedad infecciosa. Un año antes, ya había descrito al parásito que la provoca y el vector que la transmite. Su triple descubrimiento se considera único en la historia de la medicina.
Cien años después, faltan tratamientos innovadores y el que existe en la mayoría de ocasiones no está disponible para los enfermos. Cien años después, muchas de las personas infectadas con Chagas siguen ignorando que están enfermas, mueren sin saber de qué y en silencio. Su voz no llega hasta los Gobiernos que deberían responder a este problema de salud pública, ni hasta las compañías farmacéuticas que podrían investigar y desarrollar nuevos medicamentos. Durante 100 años, el Chagas ha sido una enfermedad silenciosa. Es el momento de romper ese silencio.
¿Qué es el Chagas?
El Chagas o la tripanosomiasis humana americana es una enfermedad infecciosa provocada por el parásito Tripanosoma cruzi. Endémica en varios países latinoamericanos, se dan casos en las zonas rurales, las comunidades indígenas y los suburbios más pobres, desde México a Argentina, incluyendo el Caribe. La enfermedad provoca 14.000 muertes cada año, se estima que entre 10 y 15 millones de personas la padecen y 100 millones más, un 25% de la población de América Latina, corren el riesgo de contraerla. Como resultado del aumento de los desplazamientos a nivel global, cada vez se están reportando más casos en Estados Unidos, Europa, Australia y Japón.
Población global estimada infectada por Tripanosoma cruzi, 2009
¿Cómo se transmite?
Unos insectos de la especie Triatominae, conocidos como vinchucas o chinches picudas según la zona geográfica, son los que transmiten el parásito a las personas. Viven en las grietas de paredes y techos de las viviendas construidas con ladrillos de adobe, ramas, paja, etc., de donde sólo salen de noche para alimentarse de sangre. Cuando la vinchuca portadora del parásito pica a una persona deposita heces en la piel. Si la persona se rasca o se frota los ojos o la boca después de haber tocado la picadura, los parásitos pueden pasar a su flujo sanguíneo. Si una persona infectada es picada por otra vinchuca, el parásito infecta al insecto y continúa el ciclo.
En muchos países latinoamericanos se desarrollan programas de prevención con el objetivo de disminuir la presencia del vector (insecto transmisor), pero no todos son tan efectivos como deberían y en ningún caso son suficientes para eliminar la enfermedad.
El Chagas también puede transmitirse por transfusiones de sangre, de madres a hijos durante el embarazo y, con menos frecuencia, a través de transplantes de órganos o por la ingesta de alimentos contaminados. No se transmite por contacto directo con personas infectadas.
Diagnóstico
La mayoría de personas infectadas con el Tripanosoma cruzi, el parásito que provoca el Chagas, presenta algún síntoma en el momento de la infección. En muy pocos casos el Chagas agudo provoca la muerte, en la mayoría, estos síntomas pasan desapercibidos y durante años los enfermos no vuelven a tener molestias. Se calcula que aproximadamente el 70% de los infectados vivirán con el parásito sin que su salud se vea afectada. Sin embargo, en la fase crónica de la enfermedad, el 30% desarrollarán lesiones cardíacas, digestivas y neurológicas, causando daños irreversibles. Ante la imposibilidad de prever cuáles van a desarrollar la enfermedad, hay que ofrecer tratamientos a todos los enfermos, valorando su estado clínico y su edad.
Como en muchos momentos la enfermedad no presenta síntomas, la detección activa de casos debe ser una prioridad en los programas de lucha contra el Chagas. Actualmente, el diagnóstico necesita confirmarse con pruebas de laboratorio. Muchas veces, los países endémicos no cuentan con las instalaciones ni el personal necesario para hacer estas pruebas. Es fundamental que las poblaciones que viven en zonas endémicas tengan acceso al diagnóstico y puedan saber si han sido infectadas con el T. cruzi. De no ser así, miles de personas morirán cada año sin saber cuál ha sido la causa.
Tratamiento
Actualmente sólo existen dos medicamentos para combatir el Chagas: el benznidazol y el nifurtimox. Ambos fueron desarrollados hace más de 35 años y en investigaciones no específicamente destinadas al Chagas. Hoy en día, ninguno de los dos está adaptado para uso pediátrico ni en mujeres embarazadas. Las tasas de curación alcanzan casi el 100% en recién nacidos y lactantes. Sin embargo, en niños mayores, adolescentes y adultos sólo rondan el 60% ó 70% y pueden tener múltiples efectos secundarios, por lo que deben tomarse bajo supervisión médica. Esto implica hacer un seguimiento semanal por parte de personal sanitario formado.
Hasta hace algunos años se pensaba que el tratamiento sólo era efectivo en los niños más pequeños y no en adultos. Sin embargo, los resultados de recientes estudios demuestran que sí es posible tratar a adultos, incluso cuando el corazón o el aparato digestivo están levemente afectados (formas clínicas iniciales de la fase crónica). Como el tratamiento provoca con más frecuencia efectos secundarios en las franjas de más edad, los médicos han sido reacios a administrar la medicación por miedo a las consecuencias. Ahora sabemos que los efectos adversos son manejables.
Para iniciar el tratamiento de Chagas es necesario comprobar que el parásito no ha afectado gravemente al corazón u otros órganos vitales. En algunos casos muy avanzados, todavía no hay evidencia de que el tratamiento sea beneficioso cuando el T. cruzi ya ha dañado gravemente algún órgano vital. Por otra parte, las personas mayores de 50 años, probablemente infectadas con el parásito en su niñez o adolescencia y que no han desarrollado ninguna patología, seguramente estarán dentro del 70% que no llegará a tener lesiones. En estos casos, y teniendo en cuenta la toxicidad del tratamiento, es necesario valorar los riesgos y beneficios antes de empezar a medicar a cada enfermo.
Barreras de acceso
Millones de enfermos, especialmente en zonas rurales, no tienen la oportunidad de saber que lo están ni la posibilidad de curarse, debido a múltiples obstáculos que podrían salvarse con una mayor voluntad política y una mayor inversión en investigación y desarrollo:
• La confirmación del diagnóstico de Chagas necesita pruebas de laboratorio que no permiten que el enfermo tenga el resultado en la primera visita al centro de salud.
• Como las evidencias de eficacia del tratamiento en adultos son muy recientes, algunos médicos siguen sin creer en la viabilidad de tratar a adultos y enfermos en la fase crónica con los medicamentos existentes.
• Los posibles efectos adversos también son un obstáculo. Muchos médicos y enfermos son reacios a iniciar el tratamiento.
• La falta de integración de actividades de control vectorial con tratamiento de enfermos, así como acciones poco efectivas de lucha contra el vector, han provocado la reaparición del insecto, la enfermedad y la reinfección de pacientes.
• Con los medios disponibles en la actualidad, confirmar la curación de adolescentes y adultos puede llevar años, dificultando la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, y desanimando a muchos enfermos a empezar el tratamiento.
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